martes, 5 de marzo de 2013

La mala reputación

“Me enteré de que en España había una dictadura cuando fui a comprar un disco de Georges Brassens y la dependienta de Alejandro Soler, en voz baja, mirando hacia uno y otro lado, me dijo que estaba prohibido.” Así empieza el texto “Músicas en nuestra memoria antifranquista”, que he escrito al alimón con Manuel Granell para la exposición “Memoria y vigencia de un compromiso. Universitarios contra la dictadura” (http://www.uv.es/cultura/c/docs/expuniversitariosdictadura13cast.htm).

“La mauvaise réputation” es la canción que da título al primer disco publicado por Georges Brassens en 1952 (un disco de 25 cm, formato usual en esa época, en el que aparecieron las primeras canciones de Brassens, de Jacques Brel, de Jean Ferrat, de Serge Gainsbourg). 




Paco Ibáñez la tradujo al castellano y la cantó a menudo, y el propio Brassens la cantó en castellano en su traducción.



Agustín García Calvo también la tradujo al castellano, mejor y a su manera. Antonio Selfa canta la versión de Agustín García Calvo.




“La mauvaise réputation” es un canto a la disidencia, que me acompaña desde que lo escuché por primera vez hace ya casi cincuenta años. Cito las dos primeras estrofas, en la traducción de García Calvo:

En el pueblo yo, con perdón,
tengo mala reputación:
que me mueva o quieto me esté
paso por un qué sé yo qué.
Y eso que no sé
que a nadie le dañe
que yo a mi manera
me las apañe.

Pero es que ellos no quieren que
ande uno por donde le dé:
no, jamás te perdonarán
si no vas por donde ellos van.